Gracias a Isabel Noci por esto y por todo lo demás. Ella sabe bien lo que significa para mí y no hace falta entrar en más detalles aquí.
Isabel Noci, El principito
Isabel Noci, El principito
las enseñanzas de libros y de sangre ahogan
su último grito en lo más recóndito del templo
decide abrir los brazos en arco con un gesto firme
y amedrenta a la oscuridad no porque esta le tema
–sino porque ahora es él quien no tiene miedo–
recuerda el desierto y la música de einaudi
en un holograma proyectado sobre el cristal
invoca a los eones más majestuosos mientras
los lucilos danzan en elipses superpuestas
–va aumentando la energía y hay que beber de ella–
comienza el cántico y se rompen las auroras
así que hace del crepúsculo un punto de inflexión
entre lo que es y lo que debe ser
él es la esperanza el héroe la única salvación
–pero aún desconoce la profecía que se cierne–
si esto no es el éxtasis él no sabe qué será
porque ya siente el dolor y la grandeza propia
de los dioses a los que suplicará un aliento más
pobres los ojos del invocador y pobre su sino
–creer eterno un poder es blandir un arma de doble filo–
Arranz-Bravo y Bartolozzi
lenguas de fuego blanco desnudo
rumiando en la zozobra de lo onírico
leer sobre la memoria es desenhebrarse para siempre
violación viola vio vi qué la vida
“pantanos angostos los que te esperan”
concedió entre dientes lacerantes
como si pudiera desgranar las piedras
que me lanzaba desde bastidores
combinaciones binarias en una celeridad enferma
de puro irónica porque el límite siempre fue cero
pero uno llama valentía a la ceguera autoinfligida
saltamontes salta sal qué que saltes
métete tu escepticismo hamletiano por el culo
dudar es humano mientras no se dude del propio humano
sergio sal a la pizarra y escribe cien veces
“soñar es humano y punto”